viernes, 11 de mayo de 2012

NISPERO


Es tiempo de esta deliciosa fruta de temporada en nuestro país. Cuando consumimos frutas y verduras de temporada estamos variando nuestra alimentación, logramos que sea más nutritiva, sana y equilibrada.
Si es de la zona en la que vivimos, además, potenciamos los pequeños negocios locales y a los agricultores cercanos. No se tienen que realizar grandes recorridos con los que los productos llegan en mejores condiciones organolépticas, sanitarias y nutritivas. Sin olvidar que al ser el desplazamiento menor, el consumo de combustibles contaminantes también lo es… es lo que se llama de Km0.

El consumo de productos de temporada es inteligente y barato. No se trata de ajustarnos el cinturón alimentario ahora que tenemos la crisis encima, hay que hacerlo siempre. Yo no le digo a mis pacientes, ni a mi alumnado, que recorten el presupuesto de su alimentación, les enseño que otra alimentación es posible con menos dinero, con más calidad, salud, variedad y disfrute.
En el comienzo de temporada de una fruta, o fuera de su tiempo, no sólo están más caras, es que además no está en el punto de maduración adecuado para su consumo con lo que hay que mantenerlas o tratarlas para que lo alcancen, y esto modifica su calidad organoléptica, entre otras.
Ahora, en nuestros mercados de primavera, encontramos nísperos en su mejor momento de maduración, con su carne firme (pero no verdes, sin madurar, pues serían indigestos), no blandos, que al tocarlos se aplasten, y sin manchas marrones que nos indiquen que están demasiado maduros. Su color, en la gama del naranja, más o menos intenso.
Llegó a nuestro país hace más de 2.000 años, y en la actualidad su cultivo es excelente en Alicante, Granada y Málaga. En nuestra provincia, en Sayalonga, el domingo 6 de Mayo se celebró la XXVIII Edición del Día del Níspero, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía y de Singularidad Turística Provincial de Málaga.

Desde el punto de vista nutricional, destaco su contenido en un tipo de fibra soluble, la pectina. Su uso es muy interesante pues posee la propiedad de absorber una gran cantidad de agua y actuar así como saciante en nuestro estómago. Además, al formar un gel con el agua, enlentece el tránsito intestinal siendo muy útil en casos de diarreas (por este motivo se usan igualmente manzanas y zanahorias ricas en pectinas) siendo, así mismo, una gran ayuda para disminuir la inflamación que como consecuencia de la enfermedad se produce en la pared intestinal.
Otra característica de la pectina es el poder para “arrastrar” en el gel que forma, glucosa y colesterol, de modo que mejora los niveles de glucemias en diabéticos y es recomendable para hipercolesterolémicos pues les disminuye expresamente las cifras de LDL colesterol.  
La pectina en el estómago es capaz de neutralizar la acidez de los jugos gástricos de modo que encontramos en el níspero una agradable digestión para personas a las que las frutas ácidas les sientan mal, o bien padecen gastritis, úlceras de estómago o de duodeno.
Como vitaminas antioxidantes destaca la C y la provitamina A o beta-caroteno, encontramos también tiamina. En cuanto a minerales, el níspero aporta cantidades destacables de magnesio y calcio (de peor asimilación que el de los lácteos), y de potasio. Este último ayuda en el control de las cifras adecuadas de tensión arterial, si se retienen líquidos, se sufren vómitos de repetición, o en el control de calambres musculares en embarazadas y deportistas. Como ayuda a aumentar la producción de orina, se potencia la eliminación de sustancias tóxicas como el ácido úrico, que provoca ataques de gota, o de “arenilla” en personas propensas a la formación de cálculos renales.

Os recomiendo que en estos meses, incluyamos no sólo como postre, el níspero en nuestros platos cotidianos.
Os enlazo al Consejo Regulador Denominación de Origen de Callosa, y a su apartado de recetas, y para que no tengáis excusas… siempre nos queda pelarlo sencillamente y paladearlo.
Yo me voy a por el revuelto de nísperos y calabacín, os contaré.
Una recomendación, peladlos justo en el momento de comerlos o de añadir al procesado del plato, pues sus vitaminas se oxidan rápidamente y se pardean fácilmente, dejando el borde del corte del níspero de un marrón feo.