Mostrando entradas con la etiqueta toxicología alimentaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta toxicología alimentaria. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de marzo de 2014

GLUTAMATO MONOSODICO



El glutamato es un aminoácido, forma parte de las proteínas y actúa como neurotransmisor al implicarse en la respuesta nerviosa e intervenir en la transmisión de señales eléctricas neuronales así como en el complejo sentido del gusto. Su función es esencial para el cerebro humano en el aprendizaje y la memoria. Se encuentra de forma natural en alimentos ricos en proteínas, como la carne y los productos lácteos.


Al emplear el término de glutamato monosódico (MSG) nos referimos a su sal compuesta por sodio y ácido glutámico. Es usado como potenciador del sabor y se conoce con las siglas E-621. Este aditivo se añade a numerosos alimentos que encontramos en el mercado: sopas de sobre, caldo en cubitos, salsas, aliños, platos precocinados, salchichas, productos cárnicos, comida china… 


En el Código Alimentario Español los aditivos alimentarios deben tener un propósito útil demostrado y someterse a una “valoración científica rigurosa y completa para garantizar su seguridad” antes de autorizarse su uso. Actualmente un comité científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se encarga de la evaluación de la seguridad de los aditivos en Europa. A nivel internacional  lo hace un Comité Conjunto de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) que trabaja con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).



Sin embargo, a pesar de tener comités científicos trabajando continuamente en temas de seguridad alimentaria, continúan apareciendo controversias y estudios poniendo en tela de juicio la seguridad de algunas sustancias, una de ellas el MSG, el E-621.


En 1908 a partir de unas algas laminaria japonica y kombu, el profesor Kikunae Ikeda aisla el ácido glutámico, tenía un sabor diferente a los hasta entonces identificados, y lo llamó umami “sabroso”. Años más tarde se comenzó la comercialización del MSG ya elaborado mediante procesos de fermentación bacteriana. La industria alimentaria demandaba cantidades inmensas de este potenciador del sabor. La cantidad empleada en los alimentos se encuentra generalmente dentro de límites similares a los valores de glutamato natural propio de los alimentos que contienen glutamato. 


POLÉMICA

En 1968 comienza la polémica cuando se habla del Síndrome del Restaurante Chino, atribuyendo a la comida china síntomas como dolor de cabeza, náuseas, enrojecimiento, dificultad respiratoria, urticaria, sudoración taquicardia… Numerosos estudios posteriores no han logrado demostrar una conexión directa entre el MSG y los síntomas que algunas personas describen, sufren y se tratan en las urgencias después de consumir comida china.


En la Universidad de Hirosaki, el Dr. Ohguro y su equipo, determinó en ratas de laboratorio que un consumo muy elevado de glutamato monosódico (mucho mayor de lo que nosotros ingerimos) provocaba lesiones en la retina y glaucoma retina.


El Dr. Fernández-Tresguerres, director del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina, en el 2005, sugieren que “la ingesta de alimentos que contienen glutamato monosódico, un potenciador del sabor conocido como E-621, despierta un hambre ansiosa, hasta el punto de que incrementa la voracidad en las ratas estudiadas en el 40%” El glutamato actuaría sobre las neuronas de una región cerebral llamada el núcleo arcuato frenando los mecanismos inhibidores del apetito.


Otros estudios científicos en la actualidad investigan diabetes, cáncer de colon y fibromialgia y su relación con la cantidad de MSG en la alimentación de dichos pacientes. 


CONCLUSIÓN

Como Dietista-Nutricionista he de recalcar la importancia de diversificar nuestra alimentación, hacer una lista de la compra, una planificación del menú semanal, preparar platos con verduras, frutas, recurrir a nuestro aceite de oliva, al pescado… Olvidemos tanto plato precocinado, salchichas, surimi, salsas… esto no puede ser cotidiano ni la base de nuestra alimentación.

No creo en la prohibición de alimentos, para mi es mejor educar, explicar y recomendar en positivo. Puntualmente podemos tomar estos alimentos en los que puede haber E-621 pero busquemos la salud, el bienestar, el confort, el disfrute de una dieta sana. La salud va unida a una alimentación variada, equilibrada y placentera.


PARA SABER MÁS

Desde la AGENCIA ESPAÑOLA DE CONSUMO, SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIÓN (ACOSAN) podemos consultar la lista positiva de aditivos, el consumidor puede comprar libremente el MSG y que no hay una dosis máxima pues se considera seguro. Para su uso en alimentación en el anexo IV de dicho documento encontramos que  la cantidad de dosis máxima autorizada es de 10 g/kg de producto, solo o en combinación con los otros glutamatos (E-620; E-622; E-623; E-624 y E-625).


La dosis oral letal para el 50% de los sujetos (LD50) es entre 15 y 18 g/kg del peso corporal en ratas y ratones respectivamente, mil veces más la cantidad que se consume cada día en forma de aditivo alimentario DL50


Para saber algo más del Glutamato Monosódico podemos consultar la información de EUFIC.


Las investigaciones científicas continuarán y aportarán luz a este tema y a otro muchos relacionados con la alimentación y la salud. Mientras hemos de continuar educando a la población en hábitos de vida saludable.


Ana Márquez Guerrero

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Diplomada en Enfermería

Licenciada en Antropología (Salud y Enfermedad)

Facebook
CENTRO MI MATRONA






viernes, 18 de mayo de 2012

¿TOXICOS EN LOS ALIMENTOS?


Estudié la Diplomatura de Nutrición Humana y Dietética en la Universidad de Granada y tuve la suerte de ser alumna de la Dra. Fátima Olea, Catedrática de Nutrición y Bromatología, me impartía las clases de Toxicología Alimentaria. Profesor de la asignatura de Alimentación y Cáncer, era Nicolás Olea, Catedrático de Radiología y Medicina Física. Ambos eminencias y dos personas excelentes, que me enseñaron mucho.
En mis clases siempre hablo de ellos como referentes en los temas de disruptores endocrinos, cáncer y alimentación. Llevan años investigando y poniendo en aviso a los gobiernos con sus investigaciones. Y continúan haciéndolo, por fortuna para todos nosotros.

Lo primero es entender qué son los disruptores endocrinos, sustancias químicas que suplantan a las hormonas naturales en su funcionamiento, trastornando los procesos normales de reproducción y desarrollo. Se les llaman también xenoestrógenos o xenobióticos,  y su acción tienen repercusiones negativas sobre el equilibrio en el balance de estrógenos, andrógenos y progestágenos.

En principio, los disruptores hormonales a los que un individuo está expuesto, pueden ser:

1) Hormonas naturales contenidos en carnes y otros derivados animales.
2) Hormonas sintéticas introducidos en el hombre por las mismas vías que los naturales, y utilizados en ganadería, incluso anabolizantes, utilizados por humanos.
3) Estrógenos naturales de origen no animal, como los fitoestrógenos.
4) Sustancias químicas de muy diverso origen y estructura contaminantes del medioambiente y los alimentos.

En los años 60 Carson en “Primavera silenciosa”, un clásico contra los plaguicidas sintéticos y la prepotencia humana, advirtió que ciertos productos químicos se habían difundido por todo el planeta y estaban afectando al equilibrio entre las especies “nuestro destino está conectado con los animales”.

La exposición a disruptores endocrinos (DE) a la que estamos sometidos es un hecho demostrado. Se han estudiado  numerosos compuestos químicos mimetizadores hormonales caracterizados por su lipofilidad (preferencia por tejidos grasos) y bioacumulación (no son eliminados por el organismo y perduran en él).
Es cierto que las cifras de hormonas circulantes van a estar influenciadas por factores como la edad, sexo o incluso variar según el momento de la determinación en nuestro cuerpo, pero comparándolo con lo que se considera normal, los DE nos afectan y se relacionan en numerosos estudios de estos profesores y sus doctorandos,  con enfermedades como el cáncer, problemas de reproducción, neurotóxicos e inmunológicos. No es que nos enfermen directamente, pero alteran el equilibrio hormonal y esto es lo que nos puede conducir a la enfermedad.

Como ejemplos de sustancias químicas que se comportan en nuestro cuerpo como los estrógenos naturales, equivocándolo y llevándolo a resultados no deseados, tenemos:
    1) plaguicidas organoclorados ( DDT, dieldrín, clordecona, endosulfán y toxafeno)
    2) PCBs
    3) agentes tensoactivos
    4) ftalatos
    5) monómeros plásticos ( policarbonato, metacrilato, rexinas epoxi)

 
Las fotos siguientes hay un resumen de los compuestos listados en el censo europeo de DE, en los que concurren, además de su presunción como DE (en las categorías 1 a 3), una producción industrial significativa (> 1.000 Tm/año) o una importante persistencia medioambiental. Estos tres aspectos han servido para clasificar los DE en los grupos I a III, que servirán para establecer prioridades a la hora de diseñar medidas preventivas de la exposición.




Perspectivas en disrupción endocrina. Gac Sanit, Jun 2002, vol.16, no.3, p.650-656

Y en esta otra imagen vemos DE relacionados con alteraciones del tracto urogenital masculino (criptorquidia e hipospadias, concretamente).

Fernández MF et al. Exposición a disruptores endocrinos y alteraciones del tracto urogenital masculino (criptorquidia e hipospadias) Gac Sanit. 2007;21(6):500-14
Todas estas sustancias químicas las encontramos en objetos de uso cotidiano, desde botellas de plástico, tuppers, cables, móviles, teflón en sartenes antiadherentes, gore-tex… pero ¿Y los ftalatos?
 
Os cuento, que estos ftalatos se usan como suavizantes del plástico, pues ayudan a moldear y suavizar objetos que lo contiene. Desde el punto de vista de la alimentación quiero pararme aquí puesto que esta sustancia química está presente en biberones y tetinas con lo que el resultado es tremendo en niños que están creciendo. Estudios en animales expuestos a Ftalatos los relacionan con defectos de nacimiento, trastornos hormonales y cáncer. Algunos de los efectos perjudiciales para la salud de los Ftalatos son: pubertad precoz en las niñas, partos prematuros, infertilidad masculina y defectos de genitales.

Además los Ftalatos pueden atravesar la placenta en la mujer embarazada, con lo cual el feto queda expuesto a sus peligros. Si la madre está en contacto con ellos (están en lacas de uñas, aerosoles, perfumes… ) y muy responsablemente, le da el pecho al bebé, resulta que se los pasa a través de la leche materna.
 
Os pongo un enlace de la AESAN. Podéis buscar la sustancia química que os interese.
 http://www.aesan.msc.es/AESAN/web/cadena_alimentaria/subdetalle/BisfenolA.shtml

 
Recordando lo que mis profesores decían, es hora de actuar, se ha investigado mucho sobre este tema, se sigue haciendo y los resultados vuelven a confirmarse. Hablamos de sustancias que tienen unas repercusiones muy negativas sobre nuestra salud y la del mundo en el que vivimos. ¿A qué estamos esperando? ¿Qué ocurre con el principio de precaución?... o es que “¿ hay más gente viviendo de los problemas que de la búsqueda de soluciones?” en palabras del Dr. Olea.

 
Os dejo este interesante video By lacajadepandora.org, del I congreso de Alimentación Consciente en Marzo 2011, Barcelona. Es largo pero de verdad que merece la pena.  


Pesticidas, detergentes, plásticos y otras hormonas, Dr. NICOLÁS OLEA