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miércoles, 8 de octubre de 2014

DESAYUNO SALUDABLE, VARIADO Y COMPLETO



El desayuno es la primera comida que realizamos tras horas sin ingerir ningún alimento.

Es el momento en el que debemos aportar a nuestro organismo nutrientes y energía (sí, las kilocalorías son necesarias y muy útiles).

Hay personas que justo al levantarse no sienten apetito y han de esperar un poco para poder desayunar, pero lo toman un poco más tarde.

Lo que no es recomendable es pasar la mañana entera sin tomar alimentos. Hay quien piensa que así ahorran unas calorías, esto es un error por muchos motivos. Uno, sencillo de entender, es que sin ingesta durante una noche completa y una mañana… se llega a la hora del almuerzo con muchísimo apetito y se come rápidamente gran cantidad de alimentos.

No hay razones para justificar el que un niño marche al colegio sin tomar nada para desayunar. Les faltarán nutrientes para concentrarse, aprender, estar activos…

Lo mejor… que los adultos eduquemos con el ejemplo.



jueves, 2 de octubre de 2014

¿QUÉ SABES DE LA CHÍA?


La chía (Salvia hispánica L.) es una planta herbácea y sus semillas son  especialmente ricas en ácidos grasos alfa-linolénico, omega 3.  También contienen omega 6. Ambos ácidos grasos son esenciales para nosotros y necesitamos ingerirlos con la dieta.


Además estas semillas son muy ricas en flavonoides y contienen vitaminas del grupo B.




En relación a las proteínas que tienen, os cuento que son de buena calidad, esto está relacionado con los aminoácidos esenciales que presentan en su composición nutricional. Y puede ser interesante el que no contengan gluten.



En cuanto a sus minerales, es muy rica en calcio, hierro, magnesio, potasio, fósforo, zinc y manganeso. Y muy pobre en sodio, como muchos alimentos de origen vegetal.



Posee una gran cantidad de fibra soluble. En concreto son los mucilagos los que posibilitan el cambio en sus cualidades organolépticas y cuando dejamos las semillas en agua, leche o zumo, tienden a  aumentar su tamaño y su textura se vuelve suave.



Si revisamos bibliografía y estudios científicos sobre el resultado en la salud de población que la consume, no encontramos demasiada información.



Algo que me preguntan a veces los pacientes, al respecto de la chía, es si les va a solucionar sus problemas con el colesterol, con la tensión o les va a ayudar a perder peso. La repuesta es que puede ayudar a participar en el cuidado de su salud, pero que probablemente serán otros muchos alimentos saludables y los cambios en sus hábitos de vida los que le terminen ayudando más que las semillas de chía.



Por tanto, las semillas de chía pueden ser una ayuda (que no suple al tratamiento de su Médico ni de su Dietista-Nutricionista) frente al estreñimiento, al control de la glucosa en sangre, de las cifras de tensión arterial, de la absorción de colesterol o el control del apetito… al igual que los son otros alimentos maravillosos repletos de antioxidantes como la granada, los arándanos, las legumbres o los madroños.  ¿Por qué? Pues veréis, aún teniendo esta semilla buenos nutrientes… no tomamos kilos de ella, así que no vamos a poder alcanzar las cifras de fibra, omega 3 u omega 6… que necesitamos a diario. Tendríamos que consumir muchísimas semillas y eso no lo vamos a hacer, la dosis normal está en unos 10g y eso ya es bastante.



Os dejo un enlace para que podáis consultar su composición nutricional.

El próximo post espero no tardar tanto en escribirlo.


Ana Márquez Guerrero

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Diplomada en Enfermería

Licenciada en Antropología (Salud y Enfermedad)

   



lunes, 18 de febrero de 2013

RIESGOS DE UN TRATAMIENTO DIETÉTICO INADECUADO PARA LA OBESIDAD



Hoy os voy a comentar alguno de los riesgos que supone para nuestra salud, realizar un tratamiento inadecuado para la obesidad.



El tratamiento dietético de la obesidad se plantea conjuntamente con el paciente para lograr que consiga bajar su peso, procedente de masa grasa, y que esta pérdida sea mantenida en el tiempo para disminuir el riesgo que el exceso de peso ocasiona para la salud.



No existen milagros. Los dietistas-nutricionistas empleamos estrategias, formación y conocimientos científicos decantándonos por el consejo dietético y por la reeducación alimentaria, entendiendo que es la dieta moderadamente hipocalórica equilibrada, la más adecuada y recomendada por los distintos organismos y sociedades científicas en el tratamiento dietético de la obesidad.





Un tratamiento inadecuado puede traer efectos muy negativos sobre nuestra salud, no merece la pena el riesgo que se corre. No todo vale. Alguno de estos riesgos son:



  • Entrar en situaciones potenciales o reales de desnutrición, como consecuencia del déficit de minerales o vitaminas.
  • Poner en riesgo la salud de personas con patologías renales, cardiaca, pancreáticas, metabólicas…
  • Conducir a errores educacionales y conceptuales sobre alimentación en los pacientes, de modo que lleguen a frustrarse o abandonar el cuidado de su salud.
  • Favorecer el efecto rebote o las situaciones de descompensaciones metabólicas o de resistencias.
  • Fomentar la aparición de trastornos del comportamiento alimentario como anorexia o bulimia nerviosa, ortorexia o vigorexia.  



Cada uno de estos puntos se podría dividir a su vez en otros y cada uno de nosotros podría poner nombres y apellidos de conocidos a los que les ha ocurrido algo parecido…



La alimentación es algo muy serio, no se debe jugar con ella. Hemos de usarla correctamente pues nos puede ayudar a mantener la salud o a mejorarla.





Usemos la alimentación con inteligencia, nos ayudará a mantener la salud.

jueves, 26 de abril de 2012

OPERACION BIKINI Y DIETAS MILAGRO


Al acercase la primavera y el verano comienzan a aparecer en revistas y medios de comunicación, dietas y productos presentados como soluciones milagrosas ante los kilos de más. Llaman la atención pues el reclamo empleado es que el uso de un cierto producto dietético, o de la dieta, no conllevan ni esfuerzo, ni sacrificios, ni hambre… y que la pérdida de peso prometida es rápida.

Estas falsas promesas son vendidas con un descarado ánimo de lucro sin escrúpulos y para nada conduce a una reeducación en hábitos alimentarios y estilos de vida saludables. No son compatibles con la salud.



Desde el punto de vista de la nutrición no existe un equilibrio ni una variedad alimentaria que nos garantice los nutrientes que necesitamos. A menudo no se llega a alcanzar ni la energía suficiente para perder peso de modo saludable y en consecuencia ni los nutrientes energéticos ni los no energéticos están garantizados. Si ocurre la pérdida de peso, ésta puede estar causada por mecanismos compensatorios que originan una pérdida de masa muscular y agua, que no interesa a la salud. Un profesional acreditado para ello en nuestro país, no confecciona para sus pacientes un tratamiento dietético-nutricional que le haga perder la salud, a la par que los kilos.



Estas dietas producen situaciones de riesgo real para la salud como:

* Un mayor efecto rebote o yo-yó pues el ayuno  desordenado y desmedido
produce una disminución en el gasto energético del organismo que trata
de protegerse ante estas situaciones que le sobrevienen.

* Riesgo de complicaciones metabólicas, como hipoglucemias,
enfermedades tiroideas…

* Descompensaciones nutricionales por déficit o exceso de proteínas,
grasas, vitaminas y minerales.

* Pueden ser el punto de arranque para trastornos del comportamiento
alimentario como anorexia y bulimia.

¿Son la desesperación y el desconocimiento de los pacientes tan grandes que “todo vale”? ¿Es el ánimo de lucro tan repugnante que “no importa el paciente”? 
Pues desde aquí reivindico para perder peso, si se necesita, la dieta hipocalórica variada, equilibrada, sabrosa, divertida, placentera, que mantiene la salud, se adapta a nuestro estilo de vida y que es realista con nuestras necesidades y objetivos.
Es muy importante que se mantenga el reparto equilibrado de nutrientes aportados por los distintos grupos de alimentos, y por tanto, ofreciendo una gran variedad de los mismos en una dieta planificada para perder peso. Sólo un profesional con experiencia clínica, formación científica y universitaria, puede prescribir una dieta adecuada para tratar la obesidad a corto, medio y largo plazo, así como prevenir la aparición de efectos secundarios o enfermedades asociadas. 


Ejemplos de “Dietas Milagro” y sencilla clasificación como nos indica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición:
1. Dietas excluyentes que ensalzan un nutriente en detrimento de otros. El resultado son dietas:
  • Ricas en hidratos de carbono, sin lípidos ni proteínas, como la del Dr. Prittikin y la dieta del Dr. Haas.
  • Ricas en proteínas, sin hidratos de carbono: de Scardale, de los Astronautas, de Hollywood y la dieta de la Proteína Líquida. En este grupo también se incluiría
  • la Dukan. Producen una sobrecarga renal y hepática muy importante.
  • Ricas en grasa o dietas cetogénicas: de Atkins, de Lutz. Muy peligrosas para la salud, y producen graves alteraciones en el metabolismo (acidosis, cetosis, aumento de colesterol sanguíneo, etc.).
2. Dietas disociadas que establecen que los alimentos “no engordan” sino que esto ocurre sólo al consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingesta de alimentos energéticos, ni educa en su uso en la dieta. Así están incluidos en este tipo la dieta de Hay o Disociada, el régimen de Shelton, la dieta Hollywood, dieta de Montignac, Antidieta, etc.
3. Dietas hipocalóricas desequilibradas que son monótonas, con déficit en nutrientes, con una disminución drástica de la ingesta energética que provoca en el organismo una disminución del gasto energético por adaptación metabólica y un tremendo efecto rebote al finalizarlas. Algunos ejemplos son la dieta de la Clínica Mayo, dieta “toma la mitad”, “Gourmet”, dieta Cero.

Algunos indicativos de que nuestra dieta no es un “milagro” sino fruto del trabajo del profesional experto que cuida de nuestra salud:
El especialista al que he acudido en consulta me ha preparado un plan dietético nutricional en el que se cumplen sistemáticamente estos principios:
·        Tomo todos los grupos de alimentos, cada uno en un porcentaje en equilibrio. Mis alimentos, los platos y su forma de prepararlos son variados.

·        No se me ha excluido ningún alimento por criterios que dicotomizan en “buenos- malos” o “engordan-adelgazan”. No se ha prohibido, no se han resaltado mezclas o separaciones de alimentos con criterios de “engordar-adelgazar”.

·        No aparecen síntomas como cansancio, fatiga, debilidad, mareos, caída de pelo, fragilidad en uñas, nauseas matutinas, mal sabor de boca, mal aliento, inapetencia, mucha sed, no me siento triste, deprimida o apática.

·        Mi dieta tiene las suficientes calorías para perder entre 500-1000 gramos de peso procedente de masa grasa, semanalmente, y me siento sana y fuerte.

·        El ejercicio físico me ayuda a tonificar los músculos, y por eso me lo ha recomendado mi especialista.