viernes, 18 de mayo de 2012

¿TOXICOS EN LOS ALIMENTOS?


Estudié la Diplomatura de Nutrición Humana y Dietética en la Universidad de Granada y tuve la suerte de ser alumna de la Dra. Fátima Olea, Catedrática de Nutrición y Bromatología, me impartía las clases de Toxicología Alimentaria. Profesor de la asignatura de Alimentación y Cáncer, era Nicolás Olea, Catedrático de Radiología y Medicina Física. Ambos eminencias y dos personas excelentes, que me enseñaron mucho.
En mis clases siempre hablo de ellos como referentes en los temas de disruptores endocrinos, cáncer y alimentación. Llevan años investigando y poniendo en aviso a los gobiernos con sus investigaciones. Y continúan haciéndolo, por fortuna para todos nosotros.

Lo primero es entender qué son los disruptores endocrinos, sustancias químicas que suplantan a las hormonas naturales en su funcionamiento, trastornando los procesos normales de reproducción y desarrollo. Se les llaman también xenoestrógenos o xenobióticos,  y su acción tienen repercusiones negativas sobre el equilibrio en el balance de estrógenos, andrógenos y progestágenos.

En principio, los disruptores hormonales a los que un individuo está expuesto, pueden ser:

1) Hormonas naturales contenidos en carnes y otros derivados animales.
2) Hormonas sintéticas introducidos en el hombre por las mismas vías que los naturales, y utilizados en ganadería, incluso anabolizantes, utilizados por humanos.
3) Estrógenos naturales de origen no animal, como los fitoestrógenos.
4) Sustancias químicas de muy diverso origen y estructura contaminantes del medioambiente y los alimentos.

En los años 60 Carson en “Primavera silenciosa”, un clásico contra los plaguicidas sintéticos y la prepotencia humana, advirtió que ciertos productos químicos se habían difundido por todo el planeta y estaban afectando al equilibrio entre las especies “nuestro destino está conectado con los animales”.

La exposición a disruptores endocrinos (DE) a la que estamos sometidos es un hecho demostrado. Se han estudiado  numerosos compuestos químicos mimetizadores hormonales caracterizados por su lipofilidad (preferencia por tejidos grasos) y bioacumulación (no son eliminados por el organismo y perduran en él).
Es cierto que las cifras de hormonas circulantes van a estar influenciadas por factores como la edad, sexo o incluso variar según el momento de la determinación en nuestro cuerpo, pero comparándolo con lo que se considera normal, los DE nos afectan y se relacionan en numerosos estudios de estos profesores y sus doctorandos,  con enfermedades como el cáncer, problemas de reproducción, neurotóxicos e inmunológicos. No es que nos enfermen directamente, pero alteran el equilibrio hormonal y esto es lo que nos puede conducir a la enfermedad.

Como ejemplos de sustancias químicas que se comportan en nuestro cuerpo como los estrógenos naturales, equivocándolo y llevándolo a resultados no deseados, tenemos:
    1) plaguicidas organoclorados ( DDT, dieldrín, clordecona, endosulfán y toxafeno)
    2) PCBs
    3) agentes tensoactivos
    4) ftalatos
    5) monómeros plásticos ( policarbonato, metacrilato, rexinas epoxi)

 
Las fotos siguientes hay un resumen de los compuestos listados en el censo europeo de DE, en los que concurren, además de su presunción como DE (en las categorías 1 a 3), una producción industrial significativa (> 1.000 Tm/año) o una importante persistencia medioambiental. Estos tres aspectos han servido para clasificar los DE en los grupos I a III, que servirán para establecer prioridades a la hora de diseñar medidas preventivas de la exposición.




Perspectivas en disrupción endocrina. Gac Sanit, Jun 2002, vol.16, no.3, p.650-656

Y en esta otra imagen vemos DE relacionados con alteraciones del tracto urogenital masculino (criptorquidia e hipospadias, concretamente).

Fernández MF et al. Exposición a disruptores endocrinos y alteraciones del tracto urogenital masculino (criptorquidia e hipospadias) Gac Sanit. 2007;21(6):500-14
Todas estas sustancias químicas las encontramos en objetos de uso cotidiano, desde botellas de plástico, tuppers, cables, móviles, teflón en sartenes antiadherentes, gore-tex… pero ¿Y los ftalatos?
 
Os cuento, que estos ftalatos se usan como suavizantes del plástico, pues ayudan a moldear y suavizar objetos que lo contiene. Desde el punto de vista de la alimentación quiero pararme aquí puesto que esta sustancia química está presente en biberones y tetinas con lo que el resultado es tremendo en niños que están creciendo. Estudios en animales expuestos a Ftalatos los relacionan con defectos de nacimiento, trastornos hormonales y cáncer. Algunos de los efectos perjudiciales para la salud de los Ftalatos son: pubertad precoz en las niñas, partos prematuros, infertilidad masculina y defectos de genitales.

Además los Ftalatos pueden atravesar la placenta en la mujer embarazada, con lo cual el feto queda expuesto a sus peligros. Si la madre está en contacto con ellos (están en lacas de uñas, aerosoles, perfumes… ) y muy responsablemente, le da el pecho al bebé, resulta que se los pasa a través de la leche materna.
 
Os pongo un enlace de la AESAN. Podéis buscar la sustancia química que os interese.
 http://www.aesan.msc.es/AESAN/web/cadena_alimentaria/subdetalle/BisfenolA.shtml

 
Recordando lo que mis profesores decían, es hora de actuar, se ha investigado mucho sobre este tema, se sigue haciendo y los resultados vuelven a confirmarse. Hablamos de sustancias que tienen unas repercusiones muy negativas sobre nuestra salud y la del mundo en el que vivimos. ¿A qué estamos esperando? ¿Qué ocurre con el principio de precaución?... o es que “¿ hay más gente viviendo de los problemas que de la búsqueda de soluciones?” en palabras del Dr. Olea.

 
Os dejo este interesante video By lacajadepandora.org, del I congreso de Alimentación Consciente en Marzo 2011, Barcelona. Es largo pero de verdad que merece la pena.  


Pesticidas, detergentes, plásticos y otras hormonas, Dr. NICOLÁS OLEA