martes, 26 de junio de 2012

CEREZAS, ACIDO URICO Y GOTA


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Lo primero que hay que saber es que en nuestro cuerpo hay unas moléculas llamadas purinas, implicadas en múltiples rutas bioquímicas, y necesarias para mantener la vida puesto que forman parte de la estructura básica de nuestro ADN y ARN. 

Las purinas van a proceder de la síntesis o reutilización endógena, que nuestro propio cuerpo es capaz de realizar (cuantitativamente más importante), o bien ser de origen exógeno, por proceder de los alimentos que consumimos al ser éstos ricos en ellas.

Cuando usamos metabólicamente las purinas, al final aparece una sustancia química: el ácido úrico. Como todos usamos purinas, todos vamos a fabricar pequeñas cantidades de ácido úrico que eliminamos por orina, el problema es cuando se elevan las cifras en sangre del rango considerado como normal: hiperuricemia (7mg/dl. en el hombre;6 mg/dl. en la mujer).

La hiperuricemia es una enfermedad metabólica que  se manifiesta en forma de gota, litiasis urinarias, nefropatías o incluso pueden ser asintomáticas. 

La gota es un trastorno en el metabolismo de las purinas, hay hiperuricemia, y se forman unas sales de urato de sodio que se depositan en las articulaciones (gota articular), en órganos internos (gota visceral) o incluso en las vías urinarias (litiasis úricas). Aproximadamente una de cada cinco personas con hiperuricemia, terminan desarrollando gota. En la gota crónica, el depósito de uratos llamado “tofo gotoso”, se aprecia en el pabellón auricular. Pero quizás es más conocido por todos, es el depósito en la articulación metatarso-falángica del primer dedo del pie.

El síntoma principal es el dolor, que si es agudo e intenso se llama ataque de gota, y si es en el dedo del pie, ataque de podagra.

Y ahora es cuando entra en juego la fruta de temporada, la cereza. Resulta que esta fruta es muy rica en antocianinas que disminuyen los niveles de ácido úrico en la sangre. Además esta sustancia antioxidante, unida al ácido elágico y a la quercitina (que también posee), disminuye el dolor y la inflamación. Además también tienen vitamina B9  o sea ácido fólico, que frena la acción de la encima responsable de que las purinas pasen a ácido úrico, la xantina oxidasa. 



Además, desde el punto de vista nutricional hemos de:
Entender que es necesario que un médico lo diagnostique y prescriba un tratamiento farmacológico, que seguiremos según las pautas de este especialista.
2º Excluiremos de nuestra dieta, alimentos ricos en purinas: vísceras, mariscos, extractos de carne (como las pastillas de caldo de carne), pescados en conserva (latas de bonito, atún, anchoas, …), pescados grasos ó azules (sardinas, caballa, boquerones, bonito,…), grasas animales (manteca, sebo, tocino…), alcohol (en especial la cerveza) y refrescos o dulces con fructosa.
3º Perder peso, controlado por un especialista, ya que dietas muy restrictivas o periodos de ayuno, pueden desencadenar un ataque… En esta dieta se pueden incluir con moderación, carnes magras, pescados poco grasos ó blancos. No nos van a producir tampoco elevación de ácido úrico, huevos, lácteos (queso, leche, yogures, …), aceites vegetales (oliva, girasol, maíz, soja...), margarina, mantequilla, cereales, pasta, arroz, pan, verduras y frutas, infusiones, chocolate, té y café ( a pesar de que sus estructuras químicas sean similares a las de las purinas), zumos y refrescos sin fructosa.
Es importante aumentar el consumo de alimentos que nos ayudan a eliminar el ácido úrico de nuestro organismo, ya sea por su capacidad diurética o por sus nutrientes (vitamina C, acido fólico, sustancias antioxidantes, alcalinizantes, antiinflamatorias…). Es el caso del agua, de las frutas y las verduras. Son muy recomendables, además de las cerezas, fresas, naranjas, manzanas, limón, kiwi, uvas, brócoli, apio, tomate, … e infusiones de té.

Frente al ataque de gota sólo cabe calmar el dolor, pero antes de su llegada… se puede prevenir mediante una buena alimentación y usando frutas, como las ricas cerezas,  ahora mismo en temporada.